Evaluación del carbono orgánico total y la estabilidad de agregados del suelo en establecimientos hortícolas de Florencio Varela, Buenos Aires.
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Facultad de Ciencias Agrarias UNLZ
Abstract
La horticultura argentina se caracteriza por su amplia distribución geográfica y por la diversidad de especies que produce. Encontramos horticultores en todas las provincias del país y sus sistemas de producción son, en su mayoría, de origen familiar (INET, 2010).
La provincia de Buenos Aires concentra el 20 % de la producción hortícola Argentina (Rivas, 2010). Dentro de dicha provincia, se encuentra el cinturón hortícola del Gran Buenos Aires que abarca una superficie de 5510 km², con una población superior a 4,5 millones de habitantes. En esta zona la superficie destinada a cultivos hortícolas es 16000 ha, con 1550 explotaciones hortícolas (Fernández Lozano, 2012). El área periurbana de la Ciudad de Buenos Aires es el mayor proveedor de verduras de hojas a dicha ciudad y en gran parte de todo el país (García, 2012).
Las características de los suelos y el régimen climático de esta zona producen altos rendimientos en los cultivos, comparados con los de otras zonas (Morello, 2000). Las prácticas de manejo, como las labranzas y la fertilización entre otras, tienen efectos positivos en el corto plazo sobre el rendimiento de los cultivos. Sin embargo, si se realizan inadecuadamente, podrían perjudicar propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo en el largo plazo, repercutiendo de manera directa sobre la sustentabilidad del sistema y el desarrollo de los cultivos (Wyngaard, 2010).
Uno de los problemas más importantes de las producciones hortícolas tradicionales de la zona es la degradación de los suelos. A los laboreos típicos de la producción como: Cincelado o subsolado, pasada de arado rotativo, construcción de lomos, desinfección del suelo y aplicación de cama de pollo previo a la siembra o plantación (Cuellas, 2017), se suman, en los sistemas tradicionales, un paquete de prácticas como el monocultivo y el uso desmedido de fertilizantes e insumos fitosanitarios. Estas prácticas generan numerosos problemas de degradación física, química y biológica de suelos, entre ellos, una marcada disminución de la materia orgánica (Balcaza, 2012).
La materia orgánica del suelo influye tanto en su capacidad para cumplir funciones agrícolas como para cumplir con funciones ambientales. La materia orgánica es la principal determinante de la actividad biológica del suelo e influye en el ciclado de nutrientes y otras propiedades químicas y físicas. Al aumentar la materia orgánica en un suelo, mejora la agregación y la estabilidad de la estructura lo cual, incrementa la tasa de infiltración y la cantidad de agua disponible para las plantas, así como la resistencia contra la erosión hídrica y eólica. También mejora la dinámica y la biodisponibilidad de los principales nutrientes para los vegetales (Andriulo e Irizar, 2017). ...............................
Description
Título obtenido :Ingeniero Agrónomo
Expediente: 24.900/2021
Resolución: 366/23
Nota: 10 (diez)
Tutores: Paladino, Ileana Ruth; Sokolowski, Ana Clara
Comisión evaluadora: Rodríguez, Hernán Adrián; Prack Mc Cormick, Bárbara; Silva, María Florencia